Del canibalismo a la domesticación de animales: una cuestión de proteínas.
Harris enfatiza que el canibalismo no es exclusividad de un sector reducido de la selva amazónica sino que formó parte de la cultura de muchas sociedades antigüas, y cuando comprendemos que ninguna de las grandes sociedades estatales practicó el canibalismo sino que al contrario, lo prohibió como tabú, cuando comprendemos que fue la domesticación de los grandes y medianos herbívoros lo que hizo que la presión alimenticia y el consecuente consumo de carne humana cesara, también nos hace entender que no hay un instinto del mal innato en los hombres, como la teoría freudiana ha querido postular, sino que sencillamente hay un instinto de supervivencia en el fondo y como primera causa de muchos comportamientos llamados malévolos. Los celtas por ejemplo, practicaban la colección de cabezas enemigas, algo bastante común en el pasado y de ninguna manera patrimonio de los salvajes “jíbaros”.
Pero no sólo el canibalismo se prohibió con la madurez de los estados; también los sacrificios humanos ofrecidos a los dioses. En todo caso el sacrificio humano siguió existiendo y sólo en la actualidad parece extinguido; se trata de un sacrificio de guerra (como los fusilamientos) o de sanción (como las crucifixiones o las hogueras), nunca con el propósito de satisfacer a los dioses. También fue abolida con los estados la ingestión de carne humana de enemigos vencidos. Quizás el único tipo de sacrificio humano que existió en los estados del viejo mundo fue el de los familiares y personal de servicio de los grandes hombres. Esta era una medida para asegurar la lealtad total hacia el rey al hacer depender la vida de sus esposas, sirvientes, guardias, de la vida del rey; si este moría, todos eran sacrificados; hay evidencias de esta práctica en China y en Egipto.
El sacrificio ritual que si perduró por muchos siglos es el de los animales de rebaño. Las fuentes proteicas animales, renovadas a pesar de la sobrepoblación humana, hicieron innecesaria la práctica del canibalismo, que sólo se observa en las sociedades estatales antiguas en casos extremos de hambruna. El sacrificio de animales perduró como un vestigio de las antiguas prácticas de redistribución, el estado (y ya no una persona) tomó a veces el rol de benefactor. Las grandes fiestas populares patrocinadas por el estado, por los reyes o por hombres ricos, eran algo bastante común durante toda la antigüedad. “Entre los antiguos irlandeses, así como entre los germanos, los griegos homéricos, y los latinos más antiguos, el ganado vacuno era la medida más importante de riquezas y, consecuentemente, por inferencia, el punto más importante de los festines redistributivos sobre los que se asentaba la organización de las jefaturas y los estados incipientes. Los griegos y los romanos clásicos también eran grandes sacrificadores de animales durante las fiestas religiosas y algunos templos se especializaban en animales que estaban relacionados con sus deidades. Por ejemplo, las cabras se consideraban regalos apropiados para Baco, el dios del vino, probablemente porque constituían una amenaza para las vides. Algunas ciudades griegas trataban a sus toros del mismo modo que, entre los aztecas, eran tratados los personificadores de los dioses: los enguirnaldaban y los celebraban durante el año anterior a su ejecución”.
Con el crecimiento de los estados el sacrificio de los enemigos fue reemplazado por su esclavización o también por su sometimiento a tributo. Cuando la organización y los medios técnicos fueron suficientes, los enemigos vencidos fueron convertidos en productores de alimento o de bienes en general. “…el principio fundamental que guía toda expansión imperial con éxito afirma que aquellos que se someten al “gran proveedor” no serán comidos- literal o figuradamente-, sino que, en realidad, sus vidas serán preservadas y su dieta mejorada. Canibalismo e imperio no se mezclan”.
“El resultado natural de la imagen del “gran proveedor” extendida sobre un lienzo de dimensiones continentales era la del gran dispensador de justicia y misericordia y protector divino de los humildes. Aquí reside el origen de las religiones universalistas de amor y misericordia”. El bienestar y la calma al interior del imperio dependía en gran medida en que las cargas impositivas no fueran demasiado pesadas, y en que el pueblo siempre viese al soberano como el gran hombre que los protegía de los funcionarios despiadados. El autor sugiere que primero fueron estos grandes soberanos, y luego la idea de un dios único, protector de su pueblo. Cita a Hammurabi, el “proveedor de aguas abundantes para su pueblo”, “dador de riquezas abundantes”, que termina siendo también reverenciado como “el dios-sol de babilonia, que hace que la luz se eleve por sobre la tierra”. En China Confucio y Mencio, consejeros de los emperadores, aconsejaban ser siempre misericordiosos y buenos con el pueblo, pues este es el secreto para mantenerse largo tiempo en el poder. Mencio llega a decir que no importa quien sea el soberano, si es bondadoso durará largo tiempo.
Basado en:
Caníbales y Reyes. Los orígenes de la cultura.
Marvin Harris
1.- Natalidad y producción de alimentos
2.- El Origen de la Agricultura
3.- El Origen de la guerra
4.- El Origen del machismo
5.- Los primeros Estados
6.- El Reino caníbal de los Aztecas
7.- La domesticación de Animales
8.- Carne versus Cereales
9.- La vaca sagrada y el despotismo hidráulico
10.- El origen del capitalismo
11.- La burbuja industrial