Logo Hipernova.cl
Una explosión de semillas en las húmedas praderas de tu mente



 

 

De princesas a reinas. La vida en la colmena antigua después de la enjambrazón.

Dejemos a la nueva colmena desarrollarse y veamos lo que pasa en la antigua, con solamente un tercio del contingente inicial. Después de la enjambrazón, miles de ninfas en sus alvéolos (80.000 en una colmena grande) se disponen a nacer en unos cuantos días; por mientras, parte de las abejas que quedaron salen a recolectar néctar para reponer el alimento que tomaron sus hermanas migrantes y otras tantas permanecen dentro de la colmena batiendo sus alas para elevar la temperatura que necesariamente descendió debido a la emigración. Las urnas empiezan a abrirse y romperse poco a poco, aparecen un par de grandes ojos negros y una mandíbula que muerde sin parar su envoltura. Las obreras acuden a ayudar a las nuevas hijas de la colmena, las limpian y cepillan, al tiempo que entregan en su boca un poco de la dulce miel. Por puro y simple instinto, rápidamente se suman a la legión de abejas que bate sus alas. Después de ocho días, saldrán a dar su primer vuelo de limpieza, y entonces conocerán la luz. Vuelve luego a la colmena, espera otra semana, y empieza entonces el primer vuelo de trabajo que los apicultores llaman “sol de artificio”. Se ponen de acuerdo antes de salir, todas muy nerviosas, pues se pasean en el umbral varias veces sin emprender el vuelo, salen y vuelven varias veces, reconociendo los alrededores visibles desde las cercanías de la colmena.

Las abejas tienen una memoria del entorno, un sentido de la orientación, muy eficaz. Al parecer se guían mediante señales u objetos elegidos por ellas mismas (un árbol, un techo, …), y vuelven directamente a la colmena, en línea recta; las señales no son necesariamente de la propia colmena o del umbral, son más bien exteriores. Su memoria es además durable, pues si luego de larga hibernación (unos 5 meses), se mueve la colmena unos cuantos metros, las abejas volverán exactamente al punto donde se hallaba la colmena, tardando un poco en hallar el nuevo sitio.

Sin embargo, la colmena no tiene aún una reina. En un lugar del centro de la colmena, en el borde de un panal, se logran ver unas protuberancias que resaltan ante la perfecta simetría de los alvéolos de las ninfas comunes. Las cunas reales, de un tamaño 3 o 4 veces mayor que el de las obreras se hallan agrupadas en un mismo lugar, debajo de aquellas protuberancias, siempre vigilados por una guardia numerosa. Depositaron en aquellas cunas, antes de la partida del enjambre, unos huevos comunes de obrera. Tres días después sale del huevo una larva que será alimentada abundantemente con un alimento particular, la jalea real. Lo tremendamente decidor en el proceso de generación de reinas, es que una semilla común (huevo) da existencia a una abeja completamente distinta; es decir, la reina no nace sino que se hace; el huevo vulgar de una obrera, rodeado de condiciones excepcionales da origen a una reina, un ser por completo distinto; existe entonces aquí una prueba contundente y natural que resalta maravillosamente la preponderancia del medio ambiente sobre la semilla, sobre la genética.

Veamos lo que dice Maeterlinck, poeta fenomenal, sobre las diferencias entre la abeja reina y la abeja obrera: la reina “vivirá cuatro o cinco años en vez de seis o siete semanas. Su abdomen será dos veces más largo, su color más dorado y más claro, y su aguijón, encorvado. Sus ojos no tendrán más que ocho o nueve mil facetas en vez de doce o trece mil. Su cerebro será más estrecho; pero sus ovarios se volverán enormes y poseerán un órgano especial, la espermateca, que la hará, por decirlo así, hermafrodita. No tendrá ninguno de los útiles para una vida laboriosa: ni bolsitas para segregar la cera, ni cepillos ni cestas para recolectar el polen…no experimentará ni el deseo de sol ni la necesidad del espacio, y morirá sin haber visitado una flor. Pasará su existencia en la sombra y la agitación de la multitud, infatigablemente entre cunas que poblar. En cambio, será la única que conozca la inquietud del amor…Es curioso ver que tantas cosas, tantos órganos, ideas, deseos, hábitos, todo un destino, se halla así en suspenso, no en una simiente- esto sería el milagro ordinario de la planta, del animal y del hombre -, sino en una sustancia extraña e inerte: en una gota de miel”.

Después de más o menos una semana de la partida de la reina vieja y su enjambre, las guardianas de las cunas reales han empezado a roer, al igual que la princesa, la cubierta de la cuna.

Video de una cuna real, cuna de abeja reina:

 

Las cunas reales han sido preparadas de manera que las princesas salgan a destiempo, una a una, de manera a tener la posibilidad de generar nuevas migraciones en el mismo período (claro que raramente emergen dos princesas al mismo tiempo, lo que prueba que la colmena no es una máquina perfecta). La cabeza de la nueva reina emerge y pronto es ayudada por sus guardianas. Al igual que las obreras, es cepillada y acariciada, y está en un principio algo confundida. Sin embargo, pronto empieza a agitar sus alas y a ejercer por instinto su nuevo rol de reina. Lo que hace, una vez despabilada, es buscar inmediatamente las cunas reales para destruirlas. Este es el punto crucial del destino de la colmena, pues las guardianas deben decidir (según las condiciones del entorno: clima, reservas de miel, población, posibilidad de un vuelo nupcial exitoso), si dejan a la nueva y furibunda reina destruir a sus hermanas princesas o si deben protegerlas. Si optan por lo último, se generará después de algunas horas una nueva migración de abejas (enjambrazón secundaria), a penas una semana tras la primera migración. De hecho puede ocurrir lo que los apicultores denominan como “fiebre de enjambrazón”, es decir que ocurran dos, tres, cuatro y hasta treinta enjambrazones en la misma estación, cada tres días, generalmente tras un invierno pobre que las incita a multiplicarse cada vez más y dejando desolada la antigua colmena. Claro que también puede ocurrir que no se produzca ninguna enjambrazón, o solo una.

Cuando las guardianas deciden que con la primera enjambrazón es suficiente, le abren paso a la impetuosa reina virgen que se lanza de lleno a una de las cunas reales a escarbar con sus patas y su boca hasta que encuentra al capullo y la joven princesa; luego da media vuelta y con su aguijón curvo inserta el veneno mortal en la cuna; aún furiosa, y ante la mirada pasiva de las guardianas, se lanza a una segunda cuna. Mientras, las guardianas indiferentes al cadáver de la princesa se alimentan ávidas de la miel de reina. Después de cuatro o cinco cunas, la reina agotada y débil, ya no logra escarbar las cunas; son las guardianas las que se encargan de terminar el trabajo. Aquí hay una especie de justificación natural del aborto.

Pero si las abejas guardianas deciden que aún debe haber más migraciones, le cierran el paso a la reina furibunda, quien trata de abrirse camino. Las guardianas, decididas, se lo impiden, e incluso llegan a maltratarla levemente; tras algunos muchos esfuerzos, la nueva reina decide volar por el panal para sublevar a las obreras; vuela por entre los panales paralelos emitiendo un aleteo y un ruido de guerra, característico de aquellas ocasiones. Algunas de las obreras quedan excitadas mirando a la reina furiosa, siguiendo su vuelo con la mirada, impávidas. Mientras, la princesa que por turno debe salir, ha proseguido aún con más ímpetu su lucha por la liberación, emitiendo incluso un canto de guerra opacado por la cera de su encierro; las guardianas, para evitar su salida y una lucha inminente contra la reina ya crecida e invencible, van añadiendo cera a la urna real hasta asegurarse que la reina haya emigrado, después de dos o tres días. Hay una teoría que asegura que el ruido emitido por la reina en guerra es el mismo que el emitido por la Esfinge Atropos, una mariposa de la cual ya hablamos antes. Algún tiempo después, en dos, tres y hasta cinco días, se produce un nuevo saqueo de miel y la reina sale con su enjambre a fundar una nueva colmena. Una vez salida la nueva reina, las guardianas permiten la salida de la nueva princesa, volviendo a decidir si una nueva emigración es necesaria. En caso contrario, se permite a la tercera reina destruir a sus dormidas hermanas princesas. Solamente le falta, para comenzar su reinado, realizar su vuelo nupcial.

En los raros casos en que dos abejas reinas vírgenes salen al mismo tiempo, ocurre algo singular. La lucha es por clavarle el aguijón envenenado a la rival, pero si se da el caso en que ambas están en posición al mismo tiempo (de espaldas), alguna fuerza extraña les impide clavarlo y vuelven a dar vueltas; el aguijón se clava únicamente cuando una de las dos tiene una posición más favorable que la otra: todo para asegurarse de que alguna de las dos sobreviva intacta, para que no hayan daños corporales.

La decisión de las abejas guardianas, como dijimos, es muy importante, porque un error puede costar la vida de toda la colmena. En efecto, si permiten a la nueva abeja reina virgen destruir a sus rivales, el destino de la colmena dependerá por entero del vuelo nupcial, y si hay un cambio climático que trae vientos o lluvia la reina quedará parcialmente estéril. Maeterlinck comenta con asombro lo que ocurre en dichos casos, cuando la reina virgen no alcanza a ser fecundada. La nueva reina tiene un plazo de veinte días desde su salida de la cuna para encontrar un zángano y ser fecundada. Cuando transcurre ese período y la reina ha fracasado en su intento amoroso, sucede que su comportamiento no se altera y empieza a poner huevos en los alvéolos, permaneciendo “irrevocablemente” virgen; es lo que han denominado como partenogénesis, es decir, la generación de nuevos individuos a partir de una virgen. ¡Pero los huevos que pone son todos machos! Las obreras siguen laboriosamente alimentando a las larvas que al nacer, sencillamente, lo devorarán todo, quedando la colmena absolutamente saqueada, y la colonia aniquilada; los zánganos no trabajan nunca, y son incapaces de ir a recolectar néctar, acostumbrados a que los alimenten o los echen.

Pero la culpa de que la reina no sea fecundada no es de los machos, que existen en abundancia y en todas partes, la culpa la tiene más bien el clima lluvioso o el frío, que retienen a la reina en la colmena demasiado tiempo, o también a veces, las alas imperfectas de la reina que le impiden ser seguida por el macho en su ascenso. Por esos motivos, no es muy frecuente que las guardianas dejen a la nueva reina matar a sus rivales.

Si te gustó compártelo:
 
 
Basado en:
La vida de las abejas

Mauricio Maeterlinck

 

Suscríbete a Hipernova!!
(es gratis, rápido y confiable!)

Ingresa tu email:

Delivered by FeedBurner


Google


Artículos:

Las energías renovables y el abastecimiento futuro
Este tipo de energías no podrán por si solas abastecer la demanda y cuidar el medioambiente
El dólar en El Salvador y Ecuador
Su evolución es estos dos países, las metas inflacionarias, ¿resultó?
La Influenza
Desde la pandemia de 1918 hasta las más recientes investigaciones.
El cacao
Su producción, su flor, su árbol y mucho más.
Dieta y longevidad
Comer menos alarga la vida, ¡está demostrado!
Plantas medicinales del Perú

Según el cronista español Manuel A. Fuentes (1861)
¿Gasolina producida a partir de CO2?
Un descubrimiento prometedor!
Pancho Villa.
Breve historia del héroe Mexicano
Resumen de la Ley de Drogas y Estupefacientes (Chile)
(lo legal y lo ilegal, conoce tus derechos)
El cigarrillo y la nicotina
Sustancias nocivas y un inesperado efecto benéfico de la nicotina.
El arsénico.
Veneno y ¿remedio?
Andrés Bello.
Breve reseña de su vida y su obra
Flores, jardines y parques
(fotos)
Yo soy Pablo Neruda

(video)
Entrevistas a Salvador Dalí
(videos)
Colección de fotos de Monos
(fotos)
Valparaíso Antigüo
(fotos)
Pinturas Surrealistas de pintores vivos
(fotos)
Fotofusión con Photoshop
(fotos)
La ciencia primitiva
(rituales, plantas, matrimonios, costumbres, entierros, una buena intro para conocer el mundo aborígen)
La historia de los mapuches

(cómo vivían, se organizaban, festejaban...)
La historia del LSD

(contada por su descubridor: Hoffman)
La vida, un estadio intermedio
(la evolución: desde las partículas subatómicas hasta las sociedades)
La vida de las abejas
(de las reinas, los zánganos, las nodrizas, las recolectoras...)
La ética protestante y el espíritu del capitalismo
(la incidencia de la religión en la economía de los países)
Historia de la vida cotidiana de los antiguos romanos
(la vida de los esclavos, de los niños, de las mujeres, de los patronos...)
Historia de los incas
(su agricultura, sus dioses, su sistema administrativo y su encuentro con los españoles)
El planeta viviente
(la vida de nuestro planeta según sus ecosistemas, descritos uno por uno en forma resumida)
Historia del Budismo
(el origen de budismo, sus ramificaciones, su doctrina, sus grandes pensamientos)
Historia de los libertadores de sudamérica.
(el proceso independentista suramericano, su gesta, su desarrollo, sus grandes hombres)
Caníbales y Reyes
(la historia antropológica de la humanidad, los porqués del canibalismo, de la agricultura, de la guerra o del estado)

 

 

 
 

¡Únete a la campaña!

Un Techo Para Mi País

No más niños con frío, no más casitas de cartón sin alcantarilla, AYUDA a construir casas en Chile, México, Argentina, El Salvador, Colombia, Costa Rica, Brasil, Perú o Uruguay

 

 

© 2007 - 2012 Hipernova.cl | Derechos de copia reservados | Contacto |

visitas desde la creación del sitio