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Historia de los antiguos Mapuche

 

Temario:

 

“Se estructuró una sociedad de personas libres y amantes de su libertad; una sociedad que no requirió de la formación de un estado omnipresente y esclavizador, una sociedad que si bien por su número y densidad podría haberse transformado en un sistema jerarquizado, lo rechazó e hizo de la independencia de sus linajes familiares una cultura”. José Bengoa.

Organización social

“La sociabilidad y cortesía mapuche fue capaz de reemplazar al Estado como institución organizadora, controladora y represiva. La sociabilidad, las comidas, las bebidas, el baile interminable, la vida sexual libre entre los jóvenes, la poligamia como sistema de transferencias y alianzas políticas, fueron algunos de los mecanismos que permitieron que surgiera esa sociedad agraria del sur de Chile antes de la llegada de los españoles... Nadie los mandaba. No había autoridad fuera de la familia; familia amplia, compleja, poligámica, patriarcal, como señala hoy día la antropología. Eran linajes enormes que obedecían a un jefe, cabeza, lonco en lengua mapuche, o a un ulmen, un hombre sabio y rico, gordo por lo general, nos dicen las historias, que había procreado una larga descendencia y que ejercía sobre todos ellos, sobre diversas agrupaciones, el poder de la justicia. Hombre importante con derecho a juzgar”.

Hay evidencias innegables de intercambio, puesto que se han encontrado en las tumbas objetos provenientes de lugares muy alejados, un comercio rudimentario, facilitado evidentemente por la estructura de alianzas matrimoniales. Sorprende saber que eran las mujeres las encargadas de las actividades comerciales, de viajar en canoas y establecer el valor de los cambios: tinturas, telas, alimentos; en los mercados de la época de la colonia las mujeres realizaban las actividades comerciales mientras los hombres conversaban a un lado. Esto quizás se debe a que tradicionalmente eran las mujeres quienes volvían donde sus parientes a realizar las visitas respectivas... seguramente porque el padre de familia, al tener muchas mujeres, no podía estar todo el tiempo viajando y dejarlas solas.

El wichan mapu era la tierra de todos, más allá de la tierra del linaje, del lof. Otro tipo de reunión que se hacía con mucha frecuencia, además del Nguillatún, era el Conchotún, o reunión de amigos, hermanos, parientes (conchos), casi siempre muy cercano al Rehue, donde se asaba algún animal y se reunía la gente a decirse lo mucho que se quería o a recordar los lazos de parentesco. Por eso los españoles, al ver tanta fiesta interminable, tanta reunión, criticaban a los mapuches tachándolos de perezosos y fiesteros. El autor señala que es debido a este tipo de reuniones, sumado a las visitas y sistema de alianzas matrimoniales lo que hacía que el territorio mapuche fuese tan unido y viviera en paz sin necesidad de un estado autoritario, en el wichan mapu, tierra buena, tierra en paz, tierra de amigos. Este wichan mapu era concebido como una red de relaciones; y por esta red solían circular los mensajeros, a pie o en canoa, con el mensaje de la reunión ritual, o de la reunión de amigos, de guerra, de fiesta matrimonial, de visita.

Los españoles quisieron ver algún tipo de organización jerárquica pero a lo más dieron cuenta de cabildos donde se reunían los loncos (cabezas de familia). No encontraron un poder centralizado, un rey, ni tampoco una agrupación que cobrara tributos o decidiera trabajos obligatorios.

Tampoco hay mucha certeza de si se organizaban o no cabildos (alihuenes) más amplios, con juntas de delegados de agrupaciones familiares; puede parecer que fue así pero en épocas más tardías probablemente para organizarse en la guerra, cuando fue necesario unirse para combatir contra los españoles.

La vida cotidiana de los antiguos mapuche

Ruca MapucheLas descripciones que han hecho los españoles sobre las tierras mapuches del sur son abundantes, y al ser posible compararlas presentan cierto grado de fidelidad. Se dice que las casas de los mapuches (rucas o rukas) eran muy grandes, de una planta de entre 300 y 500 m2; se dice que albergaban en promedio a 50 personas; cada mujer del patriarca tenía su propio espacio y su propia puerta; debían turnarse para atender al marido, en “ruedas” de 18 días. Al parecer también cobijaban al interior de sus casas algunos animales. Los techos eran de paja, impermeables. Cada casa bastante separada de las demás, sin formar nunca un pueblo o ciudad, pero con caminos demarcados y abiertos para transitar, con alamedas, campos cultivados, sementeras. De tanto en tanto un espacio público para intercambiar productos, para reunirse, beber, conversar, establecer alianzas matrimoniales, vender a las hijas. Interior de una ruca mapucheCon respecto a esto último parece ser que siempre se prefería comprar paquetes de hermanas, lo que se conoce como sororato, para que se acompañaran mutuamente. Como había que comprar las mujeres, un hombre con varias de ellas era considerado muy rico. La riqueza misma solía medirse según el número de mujeres de cada hombre. Un solo patriarca de quince mujeres podía estar a la cabeza de 400 personas, todo un linaje. Hay testimonios también de que en dichos lugares de intercambio, donde también llegaba gente de muy lejos, trabajaban prostitutas muy bien ataviadas que cobraban para pasar el rato. Estos lugares de reunión e intercambio eran llamados alihuenes; allí habían construcciones para protegerse de la lluvia, lugares para bailar, enamorarse y hasta canchas para jugar a la chueca (parecido al hockey sobre césped). Todo indica la existencia de una sociedad sedentaria y pacífica, no muy trabajadora y que aunque hacía respetar el espacio de las familias, cultivaba mucho los lazos sociales.

La densidad y distribución de la población está estrechamente relacionada a la vida ribereña, la cercanía al mar, los ríos y los lagos, el conocimiento de técnicas de pesca, y por el uso del secado y del ahumado para la conservación de alimentos.

Los mapuches deben haber trabajado mucho en las épocas de sol, puesto que debían acumular mucha comida para los crudos inviernos: sobretodo pesca y marisqueo (lo testimonian los enormes conchales encontrados), un poco de caza, recolección (sobretodo de las semillas de pehuén (araucaria), los piñones, con la cual hacían harina y luego panes de piñón) y cultivo, la papa al sur, y el maíz más al norte, entre otros diversos vegetales. Si el cultivo se realizaba con las semillas importadas de los incas, las cosechas debieron haber sido magníficas, debido a las bondades del clima del sur. Esto, junto al conocimiento del secado, ahumado, salado, bastaba con creces para los inviernos.

Usaban mucho el fuego para aclarar las tierras, aprovechando las sequías y los meses de verano; conocían también que hay que dejar descansar las tierras. Los mapuches parecen haber sido más horticultores que agricultores, principalmente por que la agricultura supone trabajo intensivo de las tierras; el barbecho mapuche podía durar tres años. Cultivaban papas, maíz, habas, calabazas, madi, ají, quínoa, frutilla, y pequeñas frutas autóctonas como la murtilla con las que hacían dulces y chichas. Hacían harinas; el caso típico es el del pan araucano, hecho a partir de las semillas de pehuén (piñones).Araucaria y su fruto El trigo fue bien aceptado porque por una parte hacían pan desde hacía mucho tiempo y por otra porque se adaptó mejor que el maíz, del cual también hacían harinas y pan. La harina tostada era el alimento central de los mapuches. Conocían la levadura.

Hacían chicha con varias frutas, “champaña”, vino o simplemente chicha, hecha a veces a partir de harina tostada o cruda, masticada y escupida por mujeres. También licor de papa. El maíz era un producto de la zona norte del territorio mapuche, mientras que la papa era cultivada con intensidad en el sur, sobretodo en Chiloé, donde existen múltiples variedades naturales y culinarias: milcao y chapalele son vestigios de entre varias formas distintas de prepararlas. Almacenaban las papas en hoyos cubiertos por juncos. También son significativos los porotos, de “purutus” en quechua. Otros alimentos: zapallo, calabaza y sobretodo ajíes, que preparaban como merquén, que era la pimienta mapuche. Hongos, ka-llampa (quechua) y bayas. Maqui, lleuque, uñi (murtilla), frutos con los que se hacía chicha; avellano o guevín, peumo: fruto parecido a la aceituna, caucauhe de luma, michai. Hongos: digueñe: del roble, llau llau: del coigüe y el genérico callampas.

Preferían sembrar en claros de bosque, limpiando solamente el sotobosque y dejando a los grandes árboles en pie, porque les proporcionaba más humedad y más sombra, lo que era muy útil en verano. Su horticultura nació probablemente en los borderíos. Al parecer el hombre mapuche limpiaba el terreno y la mujer lo cultivaba. Pero la cosecha, por lo que se sabe con respecto a los mingacos, era tarea de la comunidad.

Tenían "casas de campo": cuevas o chozas para pasar las noches durante las cazas, el pastoreo, o para esconderse de los conquistadores; la imagen mapuche que se propagó con el prejuicio de primitivismo atrasado, nomadismo, habitantes de cuevas, proviene de una época tardía posterior a la gran matanza y muerte del 90% de los mapuches de la época.

Los mapuches contaban el tiempo mediante meses lunares, doce, que formaban el año araucano: el tripantú, que comienza en pleno solsticio de invierno, el 21 de junio de cada año, y que corresponde al día más corto (o la noche más laraga) del año. El año nuevo lo celebran bañándose muy temprano en el río. Tenían un nombre para cada una de las lunas. 1: umen elicor cuyen: luna de las brumas 2: de las sombras y lluvias 3: de la cosecha de ancianos (por las muertes de ancianos en este mes lunar) 4: la que le sigue 5: primera luna buena 6: segunda luna buena 7: última luna (adaptado al calendario europeo) 8: primera luna (enero en el calendario europeo) 9: luna de la cosecha 10: luna de la cosecha de maíz 11: primera luna de la flor amarilla de la perdiz 12: segunda luna de la flor amarilla de la perdiz. Se sembraba y plantaba con luna creciente, esto también se tomaba en cuenta para cortarse el pelo. Conocían muy bien la relación del mar con la luna y su importancia para maricar y pescar. Tenían varios nombres para la lluvia, según su tipo, más nombres que en español (garúa, aguacero, llovizna, lluvia, chubasco, aguanieve).

La herramientas utilizadas son testimonio de su sedentarismo y del cultivo de la tierra que practicaban; se han encontrado muchas piedras horadadas con formas de pico, azadón, rastrillo, pala... que colocaban en el extremo de palos de madera muy dura como la luma, cuando no era la misma madera la tallada en el extremo para ser usada como una herramienta determinada. Hay en el mapudungún una lista considerable de palabras técnicas agrícolas. Su existencia junto a las herramientas demuestra su sedentarismo y su eficiencia agrícola, como para haber alimentado fácilmente a más de un millón de habitantes en el sur. Según Molina los mapuches tenían conocimiento del hierro, con el cual según él fabricaban armas; aunque hay que confirmarlo, testimonia de la existencia de palabras para designarlo, extraerlo, identificarlo. Conocían el aporcamiento de la tierra, el arado, la limpieza de raíces y probablemente también la selección de vegetales, como en el famoso caso de la papa en Chiloé.

El trabajo parece haber sido siempre festivo, alegres de ir al mingaco con cantos salmódicos, esperando la fiesta al final del trabajo y también la participación colectiva de los frutos del esfuerzo. El buen clima, la lluvia, ofrecía abundancia alimenticia con relativamente poco esfuerzo ni grandes obras, y mucho tiempo libre.

Hueque o chilihuequeEl animal de pasto que tenían domesticado era el hueque, o chilihueque, una de las razas de llama que existen; también tenían guanacos; comían su carne y usaban su lana; los pastoreaban y eran muy cuidados y valorados (eran el principal bien de intercambio para los matrimonios); al parecer también lo usaban como animal de carga aunque esto no está confirmado. La demostración tangible del profuso pastoreo es su rica artesanía textil; usaban la rueca, el huso y dos tipos de telares; cosían, bordaban; también hay muchas palabras técnicas.

Otro animal doméstico era la gallina araucana, más pequeña que la castellana pero ponedora y carnuda, al parecer muy abundante; también domesticaron el ganso salvaje.

También tenían muchas técnicas y aparatos de pesca; por ejemplo atontaban los peces de los ríos con el jugo de plantas machacadas de Pillo-pillo (Ovidia pillopillo); varios anzuelos y sistemas de pesca: otro ejemplo es el dirigir un pequeño banco de peces hacia las redes asustándolos con una pértiga que golpeaba el agua; también conocían carnadas para cada pez. Sabían que el pescado previene el bocio (al igual que los incas, con quienes intercambiaban pescado salado por otros productos).

También tenían mucha cestería con raíces, ramas o lana, que usaban como transporte o carga para recolectar o comerciar. Lo mismo la alfarería, para guardar la chicha y los granos. Sus hornos parecen haber sido con frecuencia hoyos al interior de las colinas.

Geografía humana

La población en chile se concentraba del bío bío al sur, y no en el valle central como podría pensarse; una explicación: por la presión inca. Los incas se establecieron y organizaron la sociedad en el valle central, con canales de riego (como el Apo Quindo) y otros. La otra explicación es porque más al sur no se necesita el riego de las tierras para hacerlas producir, el clima es más frío pero la lluvia nunca falta. Se critica que la sociedad mapuche era poco desarrollada, que no construía en piedra, que no tenía riego... pero no tenía necesidad de estas cosas.

Bengoa señala algo importante, ya recalcado por otros autores: siempre que nace la necesidad de irrigar se generan estados jerárquicos (algo conocido como despotismo hidráulico en la jerga de los historiadores) porque es necesario que alguien tome el mando sobre el agua y organice su distribución, por lo que otro factor que explica la libertad e independencia de los individuos mapuches es la abundancia de agua y la tierra fértil. Esto no impide que hayan logrado cierto grado de tecnología, con probabilidad importada de los incas: trabajdo de metales, agricultura, cestería, alfarería, diversidad botánica y alimenticia. Bengoa quiere demostrar una alta población mapuche, superior al millón de habitantes, en el sur de Chile, y de paso derrumbar el prejuicio histórico que se ha tenido: los mapuches tenían un buen vivir, tenían cultura, eran sedentarios. La minga (trabajo colectivo esporádico) era el principal sistema de trabajo entre los mapuches, no solo para la agricultura sino también para la construcción de casas (rucatún), para ir de pesca, de caza. De los incas importaron probablemente la domesticación de animales, el conocimiento de las plantas cultivables y el sistema de trabajo mediante mingas. Las mitas (migración forzada y dirigida de hombres), sin embargo, no las importaron; esa palabra no existe en mapudungún. No concebían trabajar para un estado o simplemente para otros que no fueran sus amigos, su familia, o para devolver una mano. Tampoco necesitaban grandes construcciones que requirieran un trabajo especializado, horarios, obligaciones. Es por esto que se dice que los mapuches sencillamente huían de las minas, o morían al poco tiempo en ellas, porque no estaban acostumbrados al trabajo forzado.

Una de las zonas más fértiles fue la del río Cautín, donde al mismo tiempo se supone existía la más numerosa presencia indígena y donde por eso mismo se quiso fundar la capital de Chile: Imperial. En palabras del propio Pedro de Valdivia, explica porque bautizó con el nombre de Imperial a la ciudad que quería por capital para Chile: “porque en aquella provincia y esta en la mayor parte de las casas de los naturales, se hallaron de madera hechas águilas de dos cabezas”.

De Toltén al sur la gente parece cobarde, porque aunque reciben a los españoles con gritos y todos reunidos desde el otro lado del río, cuando los invasores cruzan con sus caballos los mapuche huyen despavoridos dejando sus casas abandonadas. Son “buenas casas”, que los españoles ocupan antes de proseguir su ruta al sur. Cuando llegan al sector del río Guadalafquén (río calabaza), hoy en día río Calle-calle, quedan llenos de asombro ante la belleza del lugar. Tanta es que Pedro de Valdivia decide ponerle su propio nombre en un arrebato de entusiasmo. Valdivia se funda en lo que fue el alihuén más grande, concurrido y bello del sur, puesto que no se podían fundar ciudades sobre ciudades, porque no habían ciudades.

La Justicia entre los antiguos mapuche

Los alihuenes también servían para hacer justicia, por lo general dictada por el patriarca (lonco) del linaje o bien, en caso de conflicto entre linajes, por algún viejo sabio respetado por todos, un ulmen. Riqueza y sabiduría iban siempre emparejadas en el pensamiento mapuche. Pero la justicia no contemplaba castigos sino simplemente compensaciones materiales; el homicidio no era castigado sino que se debía pagar por la muerte de tal o cual persona. Esta conducta era además apoyada por la idea del mal que tenían los mapuches, en el sentido de que la muerte natural o por enfermedad no existía sino que siempre se la tribuía a alguien que había hecho daño (calcu). Tal daño era a veces un envenenamiento por medio de la comida o la bebida, pero también se creía en el daño inmaterial, por medio de la palabra por ejemplo, o del pensamiento. La justicia la resolvían los loncos en una sola asamblea donde acusado y acusador se reunían y discutían; se señala la presencia de "abogados", o pleiteros, especialistas en defender o en acusar. La apelación no existía y el cacique juzgaba en una sola sesión. A veces se necesitaba la presencia de un adivino, que por medio del trance o del examen de vísceras determinaba las culpabilidades.

Se mencionan sin embargo algunos rasgos de crueldad, como cuando se relata lo que acontecía a los delincuentes en los rehues: al ladrón, al raptor o al asesino se lo multaba casi siempre con animales: por ejemplo 3 ovejas debían ser comidas en la reunión y otras dos debían pasar al afectado; lo cruel es que cuando el delincuente no tenía nada que ofrecer, según algunas crónicas, era ejecutado allí mismo. Lo mismo que si alguno no tenía bienes suficientes para pagar la esposa que compraba, quedaba obligado a entregar a la primera hija que ambos tuvieren de vuelta con el suegro.

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