Al filántropo de las ideas
Al poeta, al pensador de las pequeñas y de las grandes cosas
Al husmeador de hombres y de pueblos
Al recolector de causas
Al jugador de los efectos
Al bailarín del espacio internatural
Al titiritero de fantasmas superpuestos
Al silencioso invocador de nubes puras
Al anhelante esperanzado de auroras
Al compositor de azares constelados...
Le interesa hoy la filantropía.
Le falta valentía
Le falta saber su luz colgada en el cielo
Y le faltan también certezas indestructibles
Pero la filantropía lo pide y lo enciende más
Que toda poesía o todo sueño.
Para callar al diablo
Quiero callar a este demonio
Que dice y piensa tanta tontería
O al menos quiero dominar su palabrería
Y tomar al alma en matrimonio
Prefiero el silencio el vacío la ausencia
A su tontológica enredadera maloliente en mi mente
Elegiré siempre el sentido el alma la esencia
Poblando de selva y trino mi silencio valiente
Y si debo luchar y forcejear con mi diablo
Si debo reconocer a la mariposa posada en la mierda
Me dejaré invadir por almas que callarán lo que me hablo
Le entregaré mis actos a su influencia aunque pierda
Todo sea por eliminar sus palabras soeces
Sus deseos frustrantes su pobre vanidad
Sus venenillos, sus quejas pronunciadas tantas veces
Y si he de quedarme solo por echarlo, todo sea por la unidad
¡Desaparece de mis oídos demonio poca cosa!
¡No eres yo!
Eres polvo en el viento
Aunque escuchándote te crea pensamiento
¡No eres yo!
Eres voz que mis oídos roza.
Desaparece estúpido!, desconfiado!, miedoso!
Gordo! Tonto! Desaparece demonio goloso
Parasítica sanguijuela que se nutre de melancolía
¡Desaparece ya!