Del desprecio
Gota a gota me inoculan su desprecio
Soy su espejo y lo quieren de vuelta
Para alimentar su propia Guerra
Gota a gota me ayudan
en realidad
incitándome a abandonar a los hombres
a abandonar su sociedad
a buscar algo mejor
gota a gota me incitan a huir hacia mi
Gota a gota ¿quien diría
que en la ortiga se esconde el remedio?
Primero vencimos el miedo social
y luego abandonamos la humanidad
No la combatimos ni nos reímos de ella
no tratamos de dominarla
No era gran cosa lo que ofrecía
La abandonamos buscando al superhombre primitivo,
al bronceado de poderosa nariz australiana,
superhombre quieto como la roca tibetana
sudado como un volcán fugitivo
lejos de toda humanidad
Gracias! Gracias a todo el desprecio arrojado
gracias a la vida, dura maestra que dominó tanto tiempo a mi carcajada enjaulada
Gracias a vuestro desprecio, hombres,
me encaminásteis a la sabiduría
Y todo el arte parece burlarse
Ignorarlos de vuelta
Hablar libre en versos fraternos
Y todo el arte rechaza políticas
Desprecia generosidad y filantropía de sabiduría regalada,
te invita conmigo a rechazar a los hombres
a buscar en tu lunática soledad las razones que calmen para siempre tu sed
El arte devuelve versos floridos por rencores
O dignos silencios,
pero sin dar nada más que silencios y versos floridos,
Pagando con ello la mierda descortés arrojada al gran silencioso.
La mierda es útil.
Y así los musicales versos se vierten de boca en boca.
Pero el Cristo todavía insiste en darle a los hombres
un poco de sus dones.
Desde ella
Su alma me mira furtiva
Y su presencia parece seguirme
Yo ya ni sé si ella mira
O si yo me miro desde ella
Involuntariamente coqueta profunda y astuta, veloz
parece quererme a la distancia de un rapto
Y yo, claro
Ante olores de celosía tan divinos
No hago más que un tembloroso
Desnudarla