Diez Soles
Entre tanta vivencia y palabra
Entre tanto nuevo nombre
Y detalle que ilumina tu esencia
Entre tanta ciencia e historia del hombre
Entre tanta hipótesis
Y fugaz lectura del hecho
Ente tanta duda en el lecho
Y asunto por demostrar en síntesis
Entre cada sentimiento
Y momentáneo convencimiento
Entre tanto lucero que abunda en mi noche
Entre tanta semilla que brota de mi mano verde
Entre tanto espermio que puebla mi blancura
Entre tanta luna infecunda
Entre tanto sol hallado
Entre tanta selva que tengo escrita
¿Qué he de tener ahora?
¿Qué tuve ayer?
¿Qué tendré mañana susurrando
trinando, chillando en el tiempo de mi selva virgen?
¿Qué se escucha siempre en los instantes de esta caverna vacía?
¿Qué ha de estar siempre, entre tanta cosa hallada?
¿Es que hay diez cosas importantes
en medio de esta a veces dudosa abundancia?
Diez cosas para el saltamontes
Día o noche
Sueño y silencio
Silencio para dejar brotar espontánea
La flor que querrá ser fecundada
Viento,
Habrá siempre viento para el ave inmortal
Silencio, siempre un silencio atento
Vigilante,
listo para arrojar su vector
Astucia como el condimento
El saber del sabor que electriza
Palabras, gestos, actos
Astucia como la relectura
Que curva la recta
Y en su trono en torno
Pone a orbitar a lo simple
El baile hasta lo blanco
Una reina transparente de falda blanca
Reinando me espera en la cima
Subo en espiral empinada y larga
Bailando en descansos
Con musas que me quito de encima
De trecho en trecho
Más bellas y sabias me llaman
Yo soy la blanca dicen en mi lecho
El aire me falta, el suspiro escasea
Se agita mi pecho
Me seducen, piden y miman
Mi frío pide una tregua
Mi blanca suplica: todavía una legua
Por eso al camino impongo alegría
¡más alto, más bellas!
¡más cansancio, más sabias!
Yo elegí cima tan alta
Yo quiero esa bajada larga
Junto a mi diosa blanca
Aparecen de pronto
Y me piden un baile
Un canto, una cercanía
Me quieren casar y estoy como tonto
Suéltame, déjame, soy de nuevo un fraile
Quiero mi cima
Voy por mi diosa
Mi mejor compañía
Callo, me hablan, me arrullan
Ni un rastro de mi blanca querida
Son tres musas cuando llega el amigo
Tan a tiempo, fiel capuchino:
Huye, vete, sigue subiendo
Aprende a elegir
¡No son tan bellas aún!
¡No son tan sabias!
¿No me quieres a mi?,
Pregunta afeminado con el viento.
Y sigo subiendo
Ni una musa ni una palabra mía
Mientras el amigo canta:
El cansancio muere con el cansancio
Ni una musa, por Dios, tengo frío
Vete amigo mío
Quiero nuevamente un voluptuoso mimo
Un sorpresivo roce
Una dulce sonrisa
Vete amigo mío
Vete que voy por el trío
Vuelven las musas
A uno y otro lado del camino empinado
Cambian, me confunden, me detienen,
Aparece mi diosa,
Blanquean mis huellas
Me regocijo en el frío