Domesticar
¿Dónde estás animalillo?
Te ando buscando:
Husmeando el aire,
Mirando huellas
Girando entorno
Haciendo silencio
Tratando el reencuentro
Jugando a ser tu
Ven, vuelve a mi
Ven colorida idea
Ven que no he de matarte
Sino tenerte a mi lado
Y multiplicarte
Vuelve
Quiero darte abrigo
Quiero crecerte alimentarte pensarte
Animalillo del viento
Vuelve a trinar
El Cristopascuero
Vuelvo otra vez al Cristo del amor elástico
Arrojándole una respuesta
que quiere ser devuelta
Vuelvo con duda, con pesadumbre de una fe casi muerta
Con mis dos mejillas enfadadas de tanto desprecio cáustico
Cristo amigo mío, dador generoso inagotable
Señor del tiempo de certeza imperturbable
Dueño del arcoiris que pasado y presente une
Bendecidor del espejo de la sabiduría
Dudo
Dudo y todavía no quiero negarte
Dudo mientras pruebo tu ley sagrada
Dudo y sigo sembrando actos y dones
Y espero como una flor al viento mensajero
Ansioso quiero convertirme en fruto sagrado
Del árbol más generoso
Quiero hacer de ti una sólida certeza
Un crucifijo diamantino
Que haya vencido al peor y mayor enemigo del hombre:
Tú mismo en tu cruz.
He sembrado hasta dolores
He sembrado besos
He sembrado dinero
He sembrado palabras y versos
He sembrado virtudes en las multitudes
He sembrado en mis propias tierras
Y en mentes ajenas
He procesado en mi memoria
Todo el pasado posible
Para encontrarte
Amigo Cristo del amor elástico
Pero no he hallado más que dudas
Y coloridas sospechas en flor
¿Cómo he de saberte si tu arcoiris es tan largo tan largo
que se pierde en el tiempo y mi letargo?
Estoy atento, te aguardo y te miro
Como niño ansioso ante una planta de araucaria.
No creces ni un ápice
Y así dan ganas de olvidarte
De creerte muerto en la cruz
Pero también dan ganas
De reencontrarte al milenio
Pehuén imponente
Convertido en viejo pascuero
Colgando una estrella luminosa
En la cima de tu propia cruz inocente,
al fin inocente.
¿Tanto he de esperarte Cristopascuero?
¿Debo esperar a viejo para eyacular mi riqueza sobre aquel campo de flores en rocío?
¿Debo crecer y madurar mi selva valdiviana hasta la certeza de los frutos?
Cristopascuero, ¿y entonces qué hago?
¿Sigo dudando?
¿Sigo sembrando, plantando, lloviendo?
¡Me hago poeta!
(Risas)