Don Juan de las Varas
La primera vara es la vara virgen
Enamorada, irrespirable,
Ansiosa, ingenua y contenida
Difícil la vara del primer amor,
Vara entregada, sufrida, intercambiable
Primera varita para enamorarse,
Vara creciente,
Tímido niño
Que se va convirtiendo en amante infinito,
En hembra voraz,
Insaciable en impulsos torrenciales.
Alta vara que vamos dejando,
Gozosa, intensa,
Larga en húmedos mordiscos
Potente en abrazos colgantes
Delirante en parálisis de abismo
¿Quién la supera?
Un poeta que la posee entera
Que se adentra hasta el celo
Que le arranca gemido y mirada
Que refleja su canto como en poza del estío.
Alta, tan alta la vara
Que entregamos como un recuerdo imborrable
Discreta vara de los reencuentros
Y del baile eterno
Que se echa a volar en las quebradas.
¿Pasó ya el tiempo de la virgen?
¿Pasó el tiempo ya, oh tú, amigo suerte?
¿Ya la olvidaste?
¿Ya gimen tus noches?
¿Ya divinas adivinanzas?
¿Ya te hembriagan cantos y susurros?
¿Sigues bailando amiga suerte?
Seguimos
Embelleciendo y coloreando
La vara que vamos dejando,
Como huellas rojas por entre blancas sedas,
Buscando la permanencia,
Siempre,
Buscando no morir,
Echándose a volar en cada despeñadero.
Y en cada vuelo llevas y dejas una vara
Más larga, profunda, contenida y acumulada,
Climática y cercana
Más alegre, infinita y satisfecha
Más hábil, más virtuosa,
Vara amante y generosa
Ni el avaro ni el ateo
No te importe lo que dejas
Lo que llevas te acompaña
Crece nuestra vara
Ahora domados los salvajes corazones
Que dos mil veces estallaron ya
En blancuras desparramadas
Corazones salvajes antes indómitos
Que en mil abismos buscaron olvidos
Ante tristezas de actos insatisfechos
No te importe la vara que dejas
Te acompaña y te seguirá siempre
Embellecerá
Aprenderás a escucharla, a tenerla
A atraer con ella
A henchirte de orgullo
La seguirás
Querrás alcanzarla
Perfumará los caminos.
Dejará señuelos como colores
Por entre las sombras
Te hará imperturbable
Amo de tu cercanía
Te hará el amor hasta vencer el celo
Te amará la vara, te querrá siempre
Orgullosa como está de tu magia
De tu medida de todas las cosas
La vara vieja dirá en saltos y celos
No te quedes! No te quedes!
Supérame!
Sígueme!, embelléceme!, poséeme!, empecínate conmigo!
Como sombra que va tomando color
La vara nueva te querrá Bailarín de todas las cosas
grandes y chicas
Bailarín del cielo y de la mujer
Bailarín de lugares y gentes
Bailarín de oficios
Supremo Don Juan del Todo lo que acontece
Del Todo lo que aparece para ser tomado
Cosechando disfrutando el árbol de la idea madura y fértil
La idea directora
Las ideas que representas y vives y reflejas
Las gozarás como se goza
En Zaragoza
A la varita mágica sin muros de pudor
¿Ya gimen tus noches?
¿Ya cantan?
¿Ya divinas adivinanzas?
¿Ya te hembriagan tus cantos y susurros?
Grande y desconocido don Juan del Todo
Que no necesita de aplausos
Ni reconocimientos
Ni cuchicheos de conventillo
Grande y generoso don Juan del Todo
Que con su lengua viajera va sembrando
La alegría de la certeza compartida y popular
Que con un toque de varita
Iza la gran salud del pueblo
La alegría de vivir
Y poder aprender
Viva la varita generosa y gitana
Viva el gran don Juan del Todo.
Hasta el Sol
La primera estrella no quiso compañeras
La puntita celosa me cautivó entero
Para llevarla hasta el extremo
Para verla crecida y poderosa
A ella, la única, la primera venusina
El primer soplo divino
La primera sonrisa del Azar
No fue solo un beso la primera estrella
Quiso en seguida llegar a ser un sol
Todo fue con ella
Desde el beso hasta la desnudez del arrebol
Desde entonces
Han venido a mi muchos luceros
Bellas, feas, falsas y poderosas ideas,
Muchas, muchas, como besos,
Las más han sido sólo eso
Un beso imborrable como un recuerdo sembrado al caminar
Pero de a poco, juntos,
Hemos superado el contacto, el beso, la lucecilla, la simple aparición
Hemos querido crecer hasta la rama, el abrazo o la luna
Todos juntos
O hasta el árbol, la desnudez y el colorido brillo solar de la unión
Las lucecillas fugaces no solo se quedan
Ahora se convierten en soles
Que pronto querrán ser galaxias
Como chispas que anuncian fuegos eternos
Como semillas que saben de árboles grandes
Como espermios que quieren ser hombres
Como aplauso que anhela ser lluvia
Por eso la excito en mi memoria
Con puntitas energizantes
Poco dispuestas a seguir, contenidas
Queriendo su ansia que se junta
Gozando su inquietud que albas me pide
La lleno de puntitas en su noche calurosa
La preño con deseos de luna creciente
Ilusionada
Para darle un orgasmo solar de amaneceres
Que recuerdan frescas estrellas de amante celosa
La lleno de anhelos de unión americana
Le susurro adivinanzas al pie del abismo
Pero la sacio con chilenos orgasmos inmaculados
Deposito tan solo besos en ella
En su boca más húmeda
La huelo
La huelo prolongadamente
Sin tocarla como a la idea contenida
Y soy como el viento que anuncia un temporal
De sostenidos clímax
Con rayos y truenos de instantes soberbios
Espaciados y respirados como las estrellas
Voy tronándole a sus húmedas tierras negras
Insistente
Que la voy a iluminar entera
La excito y me retiro, amo la noche
¿Volverá algún rayo?
Mi tierra me pregunta me pide ven
No me dejes sola, vuelve
Entra de una vez
Cae como lluvia generosa
Permanece
Pero no te quedes quieto
Me retiro y vuelvo
Le arrojo rayos a su noche ventilada
Ardiente, agitada, sensible
Pero firme,
Lejos aún del abismo que conduce al día
La beso en estrellas fugaces
La seduzco
Me introduzco en un verso
Y me retiro
Salto
Me guardo un rayo
Y planto una estrella
No te quiero aún
Quiero mil brillos antes de hacerte un orgasmo
Quiero crecerte luna
Quiero mil brillos para empezar a darte un sol
Porque te quiero entera
Por eso me retiro
Y la huelo prolongadamente
Sin tocarla
La beso y me escapo
Sólo después me huele y me busca
Solo entonces le arrojo una estrella
Solo ahora quiero un sol para ella.